No contaban con su astucia. Roberto Gómez Bolaños (Chespirito) fue una mente brillante de la comedia. No solo de México. De toda América Latina. Incluso del mundo. Su talento quedó plasmado en guiones para radio, televisión, cine, teatro y libros.
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Durante su carrera, logró robar el corazón de grandes y chicos. Su programa y sus personajes ocuparon un lugar especial en los hogares salvadoreños. Y el cariño era mutuo.
Chespirito y El Salvador, una relación especial
La relación de Roberto Gómez Bolaños y El Salvador fue única. Chespirito se encargó de dejarlo claro en una de sus visitas al país, de acuerdo a La Prensa Gráfica.
La primera salida de Chespirito al extranjero fue precisamente a El Salvador. “Por eso le guardo un gran cariño a esta tierra”, dijo el mexicano, señala el medio.

Roberto Gómez Bolaños, un salvadoreño honorario
Chespirito visitó el país en cuatro ocasiones. La primera vez fue el 1 de diciembre de 1975. En esa ocasión, el actor vino con todo el elenco del “El Chavo del 8”.
Un año después, el 3 de diciembre de 1976, se presentó en el Gimnasio Nacional. Luego pasaron 29 años para que regresara a El Salvador. En mayo de 2005 vino a presentar su libro “Y también poemas”.
Y en septiembre de 2005, regresó. Presentó su libro “Diario del Chavo del Ocho” en la Feria Internacional del Libro en Centroamérica. En esa visita, además, fue galardonado por la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer (USAM).

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Doctorado honoris causa en Filosofía de la Vida
El doctor César Augusto Calderón, rector de la universidad, comentó las motivaciones para darle a Chespirito ese reconocimiento.
“Cuando analizamos la contribución cultural de Roberto Gómez Bolaños, nos dimos cuenta que ejerció una influencia considerable no solo en los niños, también en la gente mayor”, dijo a Guanacos.com.
“El contenido cultural del programa era muy importante. Las enseñanzas denotaban un compromiso con la sociedad del mundo”, añadió.
El mensaje de Chespirito “le dice a la humanidad cómo manejar sus cosas, cómo debe pensar antes de actuar y cómo construir en lugar de destruir”, agregó.

Un reconocimiento a la integralidad
El doctorado honoris causa es el máximo reconocimiento que entrega la USAM. En sus 42 años de fundación, la universidad lo ha entregado unas 20 veces.
“Tiene un significado muy importante. Quien lo recibe debe tener una conducta intachable, elementos de colaboración hacia la sociedad en la cual se desarrolla, principios humanitarios y colaborar a las causas sociales en el país”, explicó el rector.
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Roberto, un hombre humilde
Roberto Gómez Bolaños denotaba sencillez a cada instante. Así lo recuerda el rector de la USAM. Cuenta que él le notificó sobre el galardón. Su reacción lo sorprendió.
“Yo le hablé por teléfono y se puso a llorar. Me impresionó que un hombre de la fama de él llorara cuando le notifiqué. Y no me pudo contestar”, explicó.
El rector agrega que Roberto era casi como un niño. “Platicamos. Hablamos de trivialidades. Nada de hacer palabrerío bonito”, recuerda sobre el día de la entrega del doctorado.
Roberto “no es solo un salvadoreño honorario. Es un hombre del mundo. Y quisiera que así fuera recordado”, dijo el doctor Calderón.
















