El Parque Nacional San Diego y San Felipe Las Barras, ubicado en Metapán, Santa Ana, es una opción turística atractiva para aquellos que buscan destinos que permitan conectarles con la naturaleza característica de El Salvador y desean alejarse del bullicio de la capital.
Esta área natural destaca por su bosque seco de carácter tropical, el mayor remanente de este tipo en terreno nacional. Gracias a su importancia para la flora y fauna de El Salvador, el parque se declaró Sitio Ramsar de El Salvador del país, además, forma parte de la Biosfera Trifinio y es una de las Áreas Naturales Protegidas en suelo salvadoreño.
¿En dónde se ubica el Parque Nacional San Diego y San Felipe Las Barras?
El parque está ubicado en los cantones Las Piedras y Belén Güijat, en Metapán, Santa Ana. Cuenta con una extensión de más de 1,800 hectáreas y una altitud que va desde los 426 hasta los 780 metros sobre el nivel del mar.
En sus instalaciones se encuentra dos cuevas ecoturísticas, diferentes senderos, un centro interpretativo y áreas de picnic. Además de ello, se encuentra el Mirador Cerro Campana, que permite apreciar vistas panorámicas del paisaje volcánico y del Lago de Güija.
Características del parque
El parque se caracteriza porque, en su interior, se encuentra tres tipos de bosques:
- El 90 % es del tipo caducifolio, que según explica Marbely Merino, periodista de Diario El Salvador, se refiere a que los árboles o plantas pierden sus hojas en época seca.
- Un 8 % es bosque perennifolio, que indica que algunas especies de flora conservan sus hojas.
- Finalmente, un 2 % que es bosque ripario, caracterizado por estar cerca de cuerpos de agua y no pierden sus hojas.
“Por los tipos de bosques, este se encuentra dentro de la eco región de bosque tropical seco. Esta es la mejor área protegida que mejor la representa. La mayoría de vegetación pierde su follaje casi en su totalidad cuando viene la época seca, excepto en aquellos lugares donde la pérdida de agua es menor”, detalló Esaú Bautista, especialista en Biología para Diario El Salvador.
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Sus diferentes senderos
Durante el recorrido se camina a través de diferentes senderos, cada uno de estos con diferentes niveles de dificultad, por lo que, según la capacidad de cada uno de los visitantes (y las recomendaciones de los guardabosques) debe de seleccionarse el más adecuado.
Al seguirlos se atravesarán bosques secos tropicales, terrenos rocosos y formaciones volcánicas. Estas últimas son a causa de que existe una cadena de siete volcanes que se activaron a la vez, por lo que el bosque creció y crece sobre piedra volcánica.
El ambiente que rodea al parque cambia según la ruta escogida, por lo que es recomendable tomarse el día completo para recorrerlos y admirar la belleza natural que se encuentra en el área.
Flora y fauna
El parque Nacional San Diego y San Felipe Las Barras cuenta con una gran variedad de especies de flora y fauna. Gracias a esta diversidad es que el parque es considerado un área natural importante para El Salvador y busca la protección y conservación de estas.
Roberto Martínez, guardarrecursos del ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) indicó que: “Son alrededor de 125 familias que se han identificado de vegetación dentro del área. Las Áreas Naturales Protegidas no mantienen especies introducidas, sino que solamente especies nativas. No tenemos ninguna que sea frutal o cítrico”.
Por el lado de la fauna, en el parque pueden observarse especies como venados, osos hormigueros, patos, cotuzas, tepezcuintles, conejos de monte, coyotes, mapaches, cuzucos, entre otros.
Además, gracias a sus características, también es una zona donde diferentes especies de aves migratorias hacen sus refugios. Esto es visible, sobre todo, en el área del lago de Güija.
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Importancia arqueológica del Parque Nacional San Diego y San Felipe Las Barras
En el parque existen cinco sitios arqueológicos prehispánicos: Teotipa, Belén Güijat, Zacualpa, San Diego y la Península Igualtepeque. En 1942, gracias a los trabajos exploratorios del estadounidense Stanley Boggs, considerado el padre de la arqueología en El Salvador, se registró la riqueza arqueológica del lugar.
Igualtepeque se conoce también como “Cerro de las Figuras”, debido a los abundantes dibujos (tallados en piedra) y pinturas que se observan en la zona, lo cual lo han convertido en la más importante muestra de arte rupestre en El Salvador. Según estudios e investigaciones realizadas en el lugar, la máxima muestra de arte rupestre en El Salvador data de los años 900 a 1200 D.C.
Las figuras que abundan en Igualtepeque van desde figuras abstractas, humanas, pero sobre todo muchas expresiones de fauna. “Estamos hablando de serpientes, lagartos, monos, aves. Y en el caso de figuras humanas, tipo guerreros, es decir, personas con atuendo”, explicó Hugo Chávez, arqueólogo e investigador de arte rupestre en El Salvador.
La Cueva Hedionda y la Cueva Invisible
Dentro del parque se ubican dos cuevas importantes: la Cueva Hedionda y la Cueva Invisible. Por un lado, la Cueva Hedionda es una de las primeras paradas al realizar el recorrido en el parque. Su nombre viene del olor a azufre que esta desprende y que, junto a la oscuridad y humedad del lugar, la convierten en una experiencia turística única.
La segunda cueva es la Cueva Invisible, cuyo nombre se refiere a que su entrada está casi escondida y fácil pasarla por alto. Si la cueva anterior requería una caminata prestando atención al terreno, esta segunda lo hace todavía más, puesto que el recorrido se hace en completa oscuridad, en un espacio cerrado y en completo silencio. Así, se convierte en una prueba para los amantes de la aventura.
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Reconocimientos recibidos
Por su importancia para la flora y fauna del país, el Parque Nacional San Diego y San Felipe Las Barras ha recibido diferentes reconocimientos a lo largo de los años. El primero de ellos fue en 2007, cuando se le nombró Parque Nacional; posteriormente, tres años después, se le nombra Sitio Ramsar en 2010 y en 2011 como reserva de la Biosfera Trifinio.
Este último es un modelo de cooperación entre El Salvador, Guatemala y Honduras con una extensión de 427.20 km², cuyo propósito es el desarrollo social y económico sostenible de las comunidades locales, mientras preserva los recursos naturales e hídricos de los bosques nubosos, ecosistemas y sitios Ramsar de la zona.
Finalmente, el último reconocimiento del parque se le brindó en 2019, cuando se declaró Área Protegida en mayo de dicho año. Gracias a ello, se elaboró el Plan de Manejo con directrices sobre acciones y proyectos a desarrollar en la zona.
¿Cómo llegar al Parque Nacional San Diego y San Felipe Las Barras?
Guanacos.com presenta a nuestros lectores dos alternativas para llegar a este parque. Por un lado, al viajar en vehículo, debe de tomarse la carretera que conduce a Santa Ana para, posteriormente, conducir hacia Metapán. Una vez ahí, en el kilómetro 104 ½ se encuentra la entrada principal.
Por otro lado, para llegar al área natural en transporte público, deben de seguirse los siguientes pasos:
- Si se va desde San Salvador, debe de abordarse la ruta 201, con destino a Santa Ana. Este viaje, en la Terminal de Occidente, tiene un precio de $1.30.
- Una vez se llega a la Terminal Atensa de Santa Ana, debe de abordarse la ruta 235 hacia la Frontera Anguiatú, por un precio de $0.85 y, posteriormente, bajarse del bus en el kilómetro 104 ½, donde se ubica la entrada del parque.
Precios de entrada y recomendaciones para visitantes
Finalmente, los precios de entrada, autorizados por el Ministerio de Hacienda de El Salvador, para áreas naturales protegidas tiene un costo general de:
- $3.00 para nacionales.
- $6.00 para extranjeros.
- $0.50 para estudiantes nacionales con carné.
- $1.00 para estudiantes extranjeros con carné válido.
Por otro lado, recomendamos que, al visitar este parque, se utilice calzado cómodo y adecuado para senderismo, para poder recorrer los diferentes senderos sin ningún tipo de inconveniente. Además, llevar linterna para utilizarla en las diferentes cuevas del lugar.
También es importante respetar las normas del parque: no dejar basura, no dañar la flora o fauna y, sobre todo, seguir las indicaciones de los guardaparques en todo momento, para asegurar que esta Área Natural Protegida de El Salvador se mantenga siempre sana para su visita.