La celebración de la Cuaresma ha sufrido modificaciones con el correr del tiempo, pero el propósito de preparar el camino hacia la Pascua se mantiene. El periodo de duración era de un par de semanas, pero en el siglo IV se extendió a los 40 días que se conocen en la actualidad.
Según una publicación digital, en el pasado, los judíos colocaban cenizas en su cabeza como representación de algún sacrificio. Asimismo, en los primeros siglos, las personas que deseaban recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, ponían ceniza en su cabeza y vestían un habito penitencial.
Finalmente, en el año 384 d.C. fueron involucrados todos los cristianos en el acto penitencial.