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Teñido con Añil, un Símbolo Salvadoreño

Teñido con añil

El teñido con añil es un símbolo de El Salvador

El teñido con añil se ha convertido en un símbolo de la artesanía y, en general, de la cultura de El Salvador. Desde hace unos años, su fama se ha extendido, siendo las piezas teñidas con el oro azul en uno de los más aclamados souvenirs por los turistas que visitan el país.

¿Cómo se hace un Teñido con Añil?

El teñido con añil lleva el siguiente proceso:

El Teñido con Añil es mostrado por personal del Taller ubicado en el parque arqueológico de Casa Blanca. Vea este video producido por el Ministerio de Cultura.

Piezas de Arte para Vestir

Entre los productos salvadoreños de exportación textil de mayor crecimiento se manifiestan prendas y fibras de mayor valor agregado, tales como abrigo, ropa de cama, suéteres de fibras sintéticas, ropa y accesorios para bebé, tela sintética.

Se conoce que en El Salvador existen varios emprendedores que se dedican a teñir telas con base añil, esos lugares son Apastepeque, San Vicente, Chalatenango, San Miguel, Suchitoto, entre otros.

El Turismo del Teñido con Añil

Existe en el país un taller donde se puede aprender de primera mano cómo es el teñido con añil. Este se encuentra en el parque arqueológico Casa Blanca, ubicado cerca de la entrada de Chalchuapa.

Turistas locales y extranjeros visitan este taller. Allí además de observar cuál es el proceso del teñido con añil, pueden experimentarlo creando sus propias piezas. Y por supuesto, pueden llevar un azul recuerdo, que portará una parte del bagaje cultural salvadoreño.

Vea la grabación de un taller de teñido con añil, expuesto por una experta de Casa Blanca. Video de Alejandro Mancía Brito.

El Renacimiento del Añil

El tinte de añil tomó una nueva ola después de más de cien años de su notable reducción en la producción salvadoreña. En su búsqueda de alternativas de diversificación agrícola y agroindustrial generadoras empleos en el área rural, El Salvador impulsó la reactivación del añil. Ello porque es un cultivo apto para suelos degradados y de laderas.

Además, este tinte ofrece posibilidades de valor agregado por medio de actividades artesanales, contribuyendo a la actividad económica de cientos de familias. Así mismo, la contribución de este esfuerzo al rescate del patrimonio histórico y cultural nacional ha sido otro elemento motivador.

El famoso tinte de añil es parte del legado histórico-cultural y socio-económico de Mesoamérica, particularmente de El Salvador. Usado durante la época precolombina para teñir textiles y cerámicas principalmente, los españoles, después de la Conquista, iniciaron en Nicaragua la industrialización de la extracción del añil.

Luego, la industria se trasladó a El Salvador, en donde se estableció definitivamente. El añil se convirtió en un importante producto de exportación hacia Europa. Allí compitió con el colorante europeo llamado Pastel hasta tal punto que Europa restringió – y sancionó – las importaciones de añil.

En lo que es el territorio actual de El Salvador, durante la colonia llegó a contar con más de 6,000 obrajes. El añil fue el principal producto de exportación de la provincia de San Salvador. Ello fue hasta 1872, cuando ya siendo República, la nación desplazó este producto por el café.

Conozca más sobre el teñido con añil leyendo el artículo “El Añil de El Salvador; Oro Azul de la Colonia”.

Flor del Jiquilite, la planta de donde se extrae el tinte índigo famoso salvadoreño.
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