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Irma Lanzas, la poeta silenciosa

Irma Lanzas nació en Cojutepeque, en 1933, y falleció el 9 de julio de 2020, y dejó detrás de sí un legado amplio pero poco conocido fuera de los círculos intelectuales. 

Es una de las pocas mujeres fundadora de la mítica Generación comprometida, fue maestra y escritora de numerosas obras. También fue parte de la Academia Salvadoreña de la lengua

Homenaje a Irma Lanzas. Vídeo cortesía.

En esa generación, reconocida por la vasta producción literiaria, estaban incluidos reconocidos escritores: el esposo de Irma, Waldo Chávez Velasco, Álvaro Menén Desleal, Mercedes Durand, Orlando Fresedo, Ítalo López Vallecillos, Mauricio de la Selva y Eugenio Martínez Orantes.  Quien los rememora es el también escrito Manlio Argueta, que conoció tanto a Irma como a Waldo. 

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Una generación talentosa

Una de las características de todos ellos, además de su talento, asegura Manlio, es que comenzaron su travesía como escritores de poesía, desde muy jóvenes. 

De  esa generación también formó parte, en el segundo grupo, Roque Dalton.

Irma estudió desde sus 12 años en la escuela Normal España y luego en la escuela Normal superior, de donde se graduó como maestra. 

En un video publicado en diciembre de 2019 por Clásicos Roxsil, la autora cuenta de primera mano el recorrido que hizo durante sus estudios. Fue una estudiante destacada y así obtuvo una beca para realizar estudios de Filosofía en la universidad de Bolonia.

Video publicado por Clásicos Roxsil. Foto cortesía.

Allí viajaba porque había intercambio en universidades, estudié historia del arte en la Sorbona por ejemplo. Estudié posgrados en Madrid, viví en Austria y en Bon y entonces todo eso me dio  la oportunidad de ir desarrollando también diferentes maneras e escuchar poesías en otros idiomas y desarrollar mi propio estilo”

Irma Lanzas en un video de Clásicos Roxsil. 

Viviendo en Europa se casó con el también reconocido escritor Waldo Chávez Velasco.

Manlio Argueta, quien conoció a parte de esa generación, recuerda que a su regreso a El Salvador, Irma se dejó ver muy poco. “Se dedicó a la académica en un trabajo silencioso, apartada del ruido social que acompaña a los comunicadores creativos”, recordó. 

Televisión cultural y educativa

Uno de los aportes más valiosos de la escritora es la televisión cultura educativa, de la que fue creadora en la administración del ministro de Educación Walter Béneke, en 1967. En la entrevista con Clásicos Roxsil, recuerda que para entonces vivía en Alemania y Béneke  llegó y le comentó que sería ministro. “Yo creía que me estaba haciendo una broma”, recordó Irma.  

Béneke era padrino de una de sus hijas y es reconocido en algunos círculos como un funcionario que se adelantó a su época.

Allí la invitó a volver al país para que dirigiera lo que se iba a llamar la televisión educativa. “Yo había visitado la televisora italiana, eso era estar como en la luna con relación a como nosotros estábamos”, explicó. 

 “Llego y le digo: ‘¿dónde tengo que ir? y me dice:  ‘no existe’. Me estaba nombrando para algo que no existía. Y luego me dice: ‘pero busque por allí debe haber un lugarcito, un escritorio por allí y allí diga que yo la mando’”, rememoró en aquella entrevista de 2019.

Y efectivamente, va y busca un “lugarcito” en una oficina. Y se instala. Solo tenía nombrada una secretaria y una ordenanza. Pero esa es la historia que resume el inicio de la televisión educativa. 

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Un proyecto adelantado a su tiempo

La Televisión fue un proyecto valioso para el país de esa época y modelo para otros países. Cubrió la enseñanza en todo el territorio salvadoreño después de que fueran instaladas dos torres y comenzaran  a transmitir de manera simultánea los canales 8 y 10. “Fue un programa que nació así en esa forma, surreal, pero por un período ayudó a la educación del país. Con el tiempo, cuando ya vino la guerra civil se tuvo que terminar porque no era posible hacer ese trabajo en un país que estaba bajo guerra”, explicó. 

Luego volvió a salir del país para estudiar Teología en la Universidad Saint John en Nueva York, Estados Unidos.  

Irma Lanzas escribió varios libros, entre ellos Canción de hierba, que es el más conocido de poesía, también Reflexiones hacia el reino por la fe y Absoluto asombro. En 2012 publicó Poesía mística proyectada hacia el Siglo XXI.  Muchas de sus obras contenían reflexiones teológicas y místicas.

“A su regreso de Italia, casada con Waldo y ya con hijos grandes que quedaron en Nueva York, Irma se dedicó más al  ejercicio de su otra profesión: la teología”, recuerda Argueta.

En 2008 fue incorporada a la Académica Salvadoreña de la Lengua. 

Esquela de la Academia Salvadoreña de la Historia por la muerte de Irma Lanzas. Foto cortesía.

Sus más cercanos recuerdan su pasión por la docencia. En la Universidad Don Bosco fue Decana de la Facultad de Humanidades. 

Juan Bobo
Este era Juan Bobo
cabeza de nuez
canillas de trapo
y ojos al revés,
risa de pepeto,
nariz de pichel,
pelo de mazorca,
cuerpo de tonel.
 
Vivía en el pueblo
de Zonda Maronda,
le gustaba mucho
jugar a la ronda,
se pasaba el día
junto a la cocina
en busca de alguna
buena golosina.
 
Una vez Juan Bobo,
en noche de luna,
vio un bombón de leche
sobre la laguna,
¡ah!, y antes que otro
lo pudiera ver,
su precioso hallazgo
quiso ir a coger.
 
Y este era Juan Bobo
que en una laguna
se fue porque quiso
comerse la luna.
Editor Guanacos

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